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Carpintería indígena: Los Ramos, una familia desplazada de Paracho, Michoacán

Datos mostrados por el INEGI, indican que entre el año 2015 y 2020, al menos 110 mil 781 personas salieron de Michoacán de Ocampo para residir en alguna otra entidad de la República Mexicana.

Fotografía: Arturo Suárez

Los Ramos, una familia de origen indígena, hace 15 años migró de Paracho, Michoacán, al municipio de Huehuetoca, en el Estado de México, debido a la falta de recursos económicos y en la búsqueda de «mejores oportunidades». Según narró el padre de familia, José Ramos, hoy en día su oficio es el de la carpintería; se convirtió en el principal medio de sustento monetario y es que, al no contar con muchos recursos económicos y materiales, tomaron la decisión de emprender un negocio dedicado a la fabricación de muebles ubicado en la región huehuetoquense.

Sin embargo, el trasladarse de la zona de Michoacán al Estado mexiquense ha significado sus costumbres y su cultura. Desde su llegada a la entidad han cambiado la indumentaria que portan; la hija, María Ramos, pasó de sólo usar falda a incluir en su vestimenta diaria un pantalón de mezclilla con la finalidad de adaptarse a la vida en la urbe. Además, algunos miembros de la familia tuvieron que aprender a hablar español, pues su lengua natal es la purépecha. Su estadía en el municipio de Huehuetoca los obligó a aprender «escuchando» y también apoyándose de algunos parientes que al igual que la familia Ramos, viven ahí.

Datos mostrados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), indican que entre el año 2015 y 2020, al menos 110 mil 781 personas salieron de Michoacán de Ocampo para residir en alguna otra entidad de la República Mexicana pues de cada 100 personas, 16 se fueron a vivir a Jalisco, 12 con destino a Baja California, 11 al estado de México, 9 a Guanajuato y 9 al estado de Querétaro; al menos cuatro situaciones fueron las principales de esta migración: un 42.2 por ciento buscó reunirse con familia, 14.3 en busca de trabajo, un 12.1 por ciento por cambio u oferta de empleo y el 8.6 por oportunidades relacionadas con la educación.

En este punto se trata de María, una de las hijas de los Ramos, quien además del padre —el único miembro de la familia que habla y escribe español— ha asistido a la educación básica; no obstante, derivado de la pandemia por el virus SARS-CoV-2 la joven tuvo que dejar sus estudios pues al igual que muchas personas en el país, no cuenta con los recursos tecnológicos para continuar la toma de clases en línea, modalidad implementada por el sector educativo durante el último año.

Una encuesta realizada por el INEGI reveló que durante el último cierre escolar del presente año 2021, al menos un 4 por ciento de los jóvenes en el Estado de México, no lograron continuar con sus estudios debido a la falta de accesibilidad al internet o de herramientas como un teléfono celular.

“Las desigualdades en el acceso a la tecnología perpetúan las brechas, el desarrollo humano y condenan a un porcentaje importante de población a vivir en pobreza, si la población no tiene acceso a la tecnología nos veremos rezagados como país. Eso tiene un fuerte impacto no solo en el conocimiento de los estudiantes y su desarrollo, sino que también limita el tipo de aprendizaje que reciben los niños”.

Pablo César Hernández, experto en educación y nuevas tecnologías y académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

O pesar de que los planes para que María Ramos concluya su educación se han visto postergados, la familia continúa con la elaboración de muebles como lo hacen desde hace años. Y aunque existen clientes que compran una mesa, un buró, unas sillas e incluso un banco con precios que van desde los 600 hasta los poco más de mil pesos, según el tamaño, tipo, tiempo y materiales requeridos: madera, tornillos, clavos, remaches y pintura; el regateo «no puede faltar».

Finalmente, los datos indican que existe un porcentaje de 3.4 por ciento de la población que migró debido a la inseguridad delictiva o violencia. Durante los últimos años la violencia en el Estado de Michoacán ha aumentado en varios municipios al ser el caso más actual el de la Aguililla, recientemente tomado por presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

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Un comentario

Un comentario

  1. Lucía Espinoza Nieto

    7 de julio de 2021 en 22:42

    Excelente artículo! Muchas felicidades Arturo. Buen ojo etnográfico.

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