Conéctate con nosotros

Hola, ¿Qué estás buscando?

Sociedad

Acéntricas y organizadas: El 8M desde las periferias y territorios fuera del centro

Hace un año, al preguntarle a una amiga de la facultad si asistiría al 8M en la capital, me contestó que no. En ese momento todo me hizo clic.

Marcha de mujeres por el 8 de Marzo en el foro municipal de Tequixquiac en 201
Foto: Feministas Tequix "Diosas Sacras", 2021

Hace un año, al preguntarle a Itzel -una amiga de la facultad- si asistiría o no a la marcha del 8M en la capital del país, me contestó que no, que iría a la de su pueblo, porque «era importante acuerpar la lucha local». En ese momento todo me hizo clic.

En estas vísperas del 8M, como mujer de la periferia, que tiene que migrar por temporadas a la Ciudad de México para estudiar, no pude evitar preguntarme ¿qué tanto mi lucha se siente desconectada de mi centro, de mi casa?, ¿Qué pasa con las morritas que migramos y que muchas veces vivimos la lucha feminista entre dos territorios, intentando encontrar cómo sostenerla aquí sin perder de vista de dónde venimos?

Fue entonces cuando entendí la suma importancia de acuerpar y descentralizar la marcha, la lucha. Pensar que incluso hay lugares “legítimos” para marchar y limitarnos a eso también implica preguntarnos qué tanto se nos está permitiendo, y por ende, qué tanto nos permitimos a nosotras mismas sentir y expresar nuestra digna rabia.

El hecho de que las autoridades sepan exactamente qué calles y monumentos tienen que correr a “limpiar”, tiene que ver con que hemos producido espacios para la lucha. Sin embargo, esos espacios han sido cooptados para delimitar dónde podemos incomodar. Que solo los alrededores de la marcha estén llenos de vallas es también ejemplo de esta delimitación: lugares que, de alguna forma, quedan legitimados por la autoridad para que nosotras nos manifestemos, marchemos, gritemos e incluso rompamos.

Los feminismos y la marcha por el 8M son uno de los muchos ejemplos de luchas cuyos incentivos son de nicho, nacen de experiencias que hemos vivido desde siempre en nuestros pueblos, casas y en los lugares donde habitamos nuestros sentires. Sin embargo, muchas veces terminamos encontrando los espacios más visibles de organización en lugares sumamente centralizados, como lo es la academia o las grandes ciudades.

Es entonces necesario ser reflexivas, sobre si criticar las carencias de la organización feminista de lugares que son principiantes en hacer una marcha por el 8M está contribuyendo realmente a que las luchas que, aunque con diversas vertientes y enfoques, tienen una misma finalidad, avancen.
Este articulo no trata de desincentivar que marchemos en el Zócalo, sino de motivar la descentralización de un evento simbólico, de demanda y de exigencia tan potente como la marcha del 8M, para que más infancias que están geográfica y temporalmente lejos de esos centros puedan acceder a ella. Que las madres que siempre han mirado de lejitos encuentren en la marcha un espacio, una afirmación, “una manada”, una lucha.

Que podamos gritar “mujer consciente se une al contingente” y entonces exista un contingente al que puedan voltear a mirar, al que se puedan unir.
Experimentar una movilización, ver a mujeres ocupando el espacio público, ver colectivas organizándose, tiene un efecto que va más allá del momento mismo de la protesta. Como bien señala Bell Hooks al hablar de pedagogías y aprendizaje, muchas veces se hace a partir de lo que vemos que podemos empezar a imaginar otros futuros posibles.

Para mujeres y personas que han vivido toda su vida violencias que se ven cotidianas, presenciar estos espacios puede abrir la posibilidad de imaginar realidades distintas.

Porque la organización también necesita de esas miradas nuevas, de esas primeras veces en que alguien se reconoce en una la lucha. Necesita diálogo, aprendizaje colectivo y la posibilidad de mejorar sus propias formas de organización para que cada día más mujeres —o quien se sienta interpeladx por las luchas con perspectiva de género— puedan sentir que esta lucha también les pertenece.

Fraseando a Rita Segato (antropóloga latinoamericana): el feminismo no es solo una lucha de las mujeres por las mujeres, es una lucha contra el sistema que organiza muchas de las violencias que atraviesan nuestras vidas.
Mantenernos críticas es importante, porque la crítica tiene que convertirse en incentivo para la reflexión y entonces en la posibilidad de cambio. Que la comunidad empiece a partir de la diferencia que nos distancia, pero que se que se achica cuando las violencias que nos atraviesan de diferentes formas tienen un mínimo común: el patriarcado.


Puede interesarte: Habitarnos: mujeres artistas de Tequixquiac presentan exposición colectiva

Puede interesarte: La opacidad del «llegamos todas»

Puede interesarte: Tequixquiac continúa resistiendo el “saqueo de agua”

Puede interesarte: Se hizo #JusticiaxElena: Uziel Ruiz Carrillo pagará con 66 años de prisión por feminicidio

Puede interesarte: Violentan a densor del agua en Zumpango

Puede interesarte: Zumpango quita el sistema de agua de la Col. Wencesao Labra a Tequixquiac


¿Te gustó lo que leíste?
Suscríbete al Boletín de Noticias

#RedescubreTuRegión
con este Newsletter mensual,
gratuito y sin spam.

Escrito por

Haz clic para comentar

Dejar una réplica

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio
Anuncio

Facebook

Síguenos en Google Noticias

Sigue a revistabrujulamx en Google News Noticias

Puede interesarte

Ecología

Lo consideraron peligroso porque puede incrementar la devastación ambiental, la contaminación y las enfermedades que ya padecen los habitantes

Gobierno

“Estoy agradecido con todos, siempre voy a estar aquí, sabemos que podemos hacer más y queremos lograrlo..."

Sociedad

Piden tren elevado que no ponga en riesgo el patrimonio cultural y comunitario de dos de los 12 pueblos originarios de Tecámac

Gobierno

con recurso del FEFOM 2025 en el cerrito de la Cruz instalarán el sistema de Comando, Control, Comunicación y Cómputo...

Gobierno

Rosy Barrera, Don Fidel y Nancy Tolentino, coord. de Turismo, invitaron a esta celebración con este famoso platillo