Sangre y víseras dominan la escena del crimen. El cuerpo sin vida de una serpiente del maíz, también conocida como “alicante” o “cincuate” (del náhuatl “cincoatl”), fue encontrada en una coladera de la avenida Cuahutémoc, en el barrio de Pueblo Nuevo, San José, Tequixquiac, Estado de México.
Su figura escamosa y aún brillosa, llamó la atención del conductor de una camioneta, quien al verla desde la ventana de su vehículo, pensó que podría aplastarla, sin embargo, al bajar para observar el animal, pudo comprobar que el reptil, ya había sido asesinado previamente, por la disposición que mostraba la serpiente, pues su cabeza ya no estaba y sus vértebras apuntaban a uno de los hoyos del drenaje.
En la tapa del alcantarillado, también se podían apreciar la sangre de quizás, atropellos posteriores al cuerpo serpenteante. Sin embargo, los testigos del hallazgo, tienen la hipótesis que hay personas que aún creen que “estas víboras beben la leche de las mujeres embarazadas”, o que incluso, “tienen veneno”. Mitos que son completamente falsos e imposibles, pues de acuerdo con biólogos locales, los alicantes son reptiles, no mamíferos, por lo tanto, no pueden y no están diseñados para beber leche.
Los Cincuates, acostumbran en su dieta, comer insectos, roedores y otros reptiles pequeños. Por lo anterior, controlan plagas dañinas para los humanos, como las ratas y ratones de campo que depredan los cultivos de los campesinos y ejidatarios. De ahí el origen de uno de sus tantos nombres, “Serpiente del maíz”.
Los patrones de su piel, suelen ser confundidos con la víbora de cascabel, la cuál si es venenosa, no obstante, la diferencia entre serpientes venenosas y no venenosas, es la forma de su cabeza, mientras que las inofensivas tienen la punta circular, las de importancia médica, tienen forma triangular y colmillos que pueden inyectar toxinas en el torrente sanguíneo de sus víctimas. La forma de sus ojos también cambia. Por otro lado, los alicantes no poseen cascabel en la punta de su cola y no alertan del peligro con sonidos, cómo si lo hace la cascabel.
Existen más seres sintientes que perros y gatos

Este hallazgo, demuestra que sigue habiendo información falsa entre los habitantes del pueblo, y evidencía que no se protege por igual la vida de otros animales que son “menos carismáticos y hermosos” y carecen de agenda mediática y cabildeo para la defensa de sus derechos y su vida, que depende de un delicado equilibrio con el ecosistema original.
Los cincuates son cazadores más compatibles con el entorno al ser parte original de él, a diferencia de los felinos domésticos como los gatos, que fueron introducidos, no tienen depredadores naturales y se reproducen sin control bajo la irresponsabilidad de dueños humanos y la inacción del estado.
Este crimen nos hace reflexionar más allá del actual auge de los “seres sintientes”, dentro de los que solo se considera que son perros y gatos (aunque existen más y son todos los que tienen sistema nervioso capaces de experimentar dolor, miedo, entre otros), enfrentando penas de prisión a quién lastime algún canino, por ejemplo. Sin embargo, no se reportan los crímenes contra la fauna local, que aunque algunas especies pudieran estar protegidas por otras leyes adicionales y oficiales que alertan su peligro de extinción, nadie las denuncia, ni quema en redes a los ciudadanos que cometen estas atrocidades en contra de animales que no lastiman a nadie.
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Comunista y consumista. Autodidacta y entusiasta del internet, comunicólogo por necesidad. Actualmente soy cofundador de la revistabrujulamx el único medio nativo digital de cultura en el nororiente del edoméx donde escribo de vez en cuando.



