En el Istmo de Tehuantepec aprendí que hay muchas formas de embriagarse. De amor, de alcohol… y de imprudencia.
Durante una investigación de campo en esas tierras calientes y ventosas, mis horas muertas las gastaba en los famosos “centros botaneros”: templos del exceso donde la cerveza y el mezcal no llegan solos, donde cada botella viene escoltada por platillos exóticos y mujeres de cuerpos generosos, de risas amplias y cariños perfectamente administrados.
Ahí la vida se siente más densa.
Más verdadera.
Entre bocados de iguana en salsa roja y tragos de mezcal mal contados, uno puede olvidar la hora, el deber y hasta el nombre. Ahí desayunaba, comía y, a veces, me extraviaba.
Y un día cualquiera, entre conversaciones con dos amigos arqueólogos y una procesión interminable de tragos, la lucidez decidió abandonarme. Fue entonces cuando la escuché antes de verla: el rugido metálico, la vibración en las entrañas de la tierra.
La Bestia.
@mascara.denfoque #Cap4 | #BitácoraVoyeur En el #IstmoDeTehuantepec aprendí que hay muchas formas de #embriagarse. De #amor, de #alcohol… y de #imprudencia ♬ sonido original – Malo
La pesadilla de hierro que arrastra sobre su lomo los sueños mutilados de miles de migrantes. El tren que no transporta pasajeros, sino desesperación.
Y a mí se me ocurrió —en mi infinita genialidad etílica— retratarla.
Me levanté tambaleante, cámara en mano, con el juicio nublado y las piernas traicioneras. Avancé hacia las vías como si el peligro fuera una exageración literaria.
No lo era.
La Bestia no perdona a los estúpidos. Me rozó con su furia, me lanzó contra la grava y me dejó temblando entre polvo, ruido y vergüenza. Sentí el hierro golpear mi cabeza tan profundo, que todavía puedo olerlo cuando cierro los ojos.
Esa noche regresé al botanero y bebí por el susto. Brinde con ellos y con ellas por la vida.
No por valentía.
Por miedo.
Ahí entendí que hay trenes que no se miran de frente. Y que no todo merece ser fotografiado.

Sobre Manuel López
Obrero de la palabra y la imagen. Me alimento de historias que otros prefieren callar. Escribo para incomodar, no para salvar almas ni para redimir pecados.
Sígueme en
Substack: @soymalo
Twitter X: @carasymascaras
TikTok: @mascara.denfoque
Puede interesarte: Al que tenga oídos…
Puede interesarte: ¿Qué contienen los poetas?
Puede interesarte: Meneo, texto de Libertad Zavaleta
Puede interesarte: Cuando me dije prieto: Poesía antirracista
Obrero de la palabra y la imagen. Me alimento de historias que otros prefieren callar. Escribo para incomodar, no para salvar almas ni para redimir pecados. Sígueme en substack.com/@soymalo


